La mentira de la “expansión rápida”
Muchos emprendedores creen que abrir un nuevo canal de venta es tan simple como copiar sus productos en otra plataforma. La industria lo impulsa: “sumate a más canales y aumentá tus ventas”. Pero cuando mirás lo que pasa en la operación, ocurre lo contrario:
Multicanalidad sin estructura = multiplicación de problemas.
La mayoría entra por moda, porque “todos lo están haciendo”. Pocos lo hacen porque entienden lo que la multicanalidad realmente exige.
El error común: abrir canales sin abrir capacidades
Un nuevo canal no es una ventana más: es otro negocio entero pidiendo atención. Sin un sistema sólido, cada canal agrega:
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Nuevos reclamos
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Nuevos tipos de clientes
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Nuevas lógicas de envío
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Nuevos flujos de facturación
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Nuevos errores posibles
La multicanalidad no te multiplica ventas, te multiplica todo lo que no tenés resuelto. Por eso muchos empresarios prueban un segundo canal… y retroceden a los tres meses.
Entonces, ¿por qué sigue siendo una necesidad?
Porque lo que viene —y ya está pasando— es simple:
El comercio no va a ocurrir en un solo lugar. Los compradores se mueven entre marketplace, redes sociales, buscadores, WhatsApp, tiendas oficiales, catálogos y recomendaciones algorítmicas. El negocio que dependa de un solo canal, depende también del humor de ese canal. Y no hay nada más riesgoso que eso.
La pregunta correcta no es: “¿me conviene multicanalidad?”.
La pregunta es: “¿Estoy preparado para no desaparecer cuando cambie el algoritmo?”
La multicanalidad bien hecha no busca vender más: busca construir negocio
Cuando la multicanalidad funciona, no es porque sumaste canales. Es porque sumaste capacidad operacional:
1) Catálogo ordenado: Si tu catálogo es un caos en un canal, será un desastre en tres.
2) Sistema que sincronice: Precios, stock, pedidos, facturación y reclamos deben hablar el mismo idioma.
Sin esto, cada canal termina fabricando su propio incendio.
3) Equipo entrenado: La multicanalidad exige un equipo que entienda prioridades, flujos y herramientas.
No alcanza con “más manos”: hace falta más criterio.
4) Procesos claros y repetibles: Cada canal tiene su lógica. Cada proceso que hoy resolvés “a mano” se transforma en un cuello de botella multiplicado por todos los canales.
El verdadero beneficio: dejar de depender de un solo algoritmo
La multicanalidad ordenada permite:
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Diversificar riesgo: si un canal cae, el negocio no cae con él.
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Construir marca: el cliente te reconoce fuera del marketplace.
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Controlar la relación con el cliente: WhatsApp, sitio propio, contenido.
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Crear un ecosistema propio: donde vos decidís cómo se compra, cómo se atiende y cómo se comunica.
Sin esto, sos un vendedor del marketplace.
Con esto, sos una empresa.
Multicanalidad sí, pero en el orden correcto
La secuencia correcta es:
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Resolver operación
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Implementar sistema
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Entrenar equipo
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Limpiar catálogo
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Recién ahí abrir canales
Hacerlo al revés es convertir un problema en muchos.
Conclusión
La multicanalidad no es una moda ni una tendencia pasajera. Es el camino natural del comercio.
La pregunta no es si te conviene hacerla. La pregunta es cuándo.
Hacerlo demasiado temprano destruye la operación.
Hacerlo demasiado tarde destruye la oportunidad.

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