El ego es silencioso, pero destructivo
En Mercado Libre, muchos dueños creen que su negocio funciona gracias a su “instinto”.
Ese instinto los llevó a sobrevivir, sí.
Pero también puede ser lo que hoy los está frenando, desgastando y, en muchos casos, llevando a un colapso operativo disfrazado de autosuficiencia.
En esta fase, el objetivo es mostrar el dolor real:
no lo que el dueño hace bien, sino lo que no quiere ver.
1. El ego cree que “yo sé vender, el equipo no.”
En negocios de Mercado Libre es habitual escuchar:
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“Les expliqué mil veces cómo responder mensajes.”
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“Si no lo hago yo, lo hacen mal.”
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“La gente no piensa.”
Pero la realidad es otra:
el problema no es la gente → el problema es la falta de procesos claros, repetibles y enseñables.
El ego te hace creer que sos el único que entiende el negocio.
La operación te demuestra que eso no escala.
2. El ego toma decisiones sin datos
El ego dice:
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“Este producto se va a vender.”
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“Subamos el precio.”
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“No hace falta optimizar la ficha, ya está bien.”
-
“Automatizar? Es plata tirada.”
Mercado Libre, en cambio, funciona con datos, métricas y comportamiento del algoritmo.
El ego decide rápido.
El marketplace cobra lento… pero cobra siempre.
3. El ego confunde movimiento con crecimiento
El dueño se convence de que está avanzando porque:
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Responde preguntas
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Registra ventas
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Se reúne con proveedores
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Cambia precios
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Publica más productos
Pero nada de eso implica escala, ni estructura, ni crecimiento real.
Solo significa que está corriendo atrás del negocio.
Cuando el día del dueño está lleno, pero los problemas no bajan, el ego lo hace sentir productivo…
pero la realidad es que está atrapado en lo urgente.
4. El ego se resiste a delegar “porque nadie lo hará como yo”
Esto pasa en el 100% de los vendedores en ML que llegan a su límite.
El ego convence al dueño de que:
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Delegar es un riesgo
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Capacitar es perder tiempo
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Documentar procesos es innecesario
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Automatizar es un costo, no una inversión
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El equipo no está a la altura
La consecuencia:
el dueño se transforma en el cuello de botella más grande del negocio.
5. El ego tapa los síntomas de colapso
Cuando la reputación cae, el ego dice:
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“Fue un cliente tóxico.”
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“El correo demoró.”
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“La competencia juega sucio.”
Cuando empiezan los reclamos:
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“La gente no lee.”
Cuando el catálogo está desordenado:
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“Después lo ordeno.”
El ego te protege emocionalmente.
Pero también impide que veas que el problema está adentro, no afuera.
6. El ego del dueño impide profesionalizar
El ego aparece en frases como:
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“No necesito un ERP, me arreglo con Excel.”
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“Responder mensajes puedo hacerlo yo.”
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“No necesito procesos, necesito gente que piense.”
-
“No voy a tocar lo que funciona.”
Pero lo que “funciona” hoy puede ser exactamente lo que te hace perder dinero mañana.
En Mercado Libre, la profesionalización ya no es opcional.
No se trata de escalar:
se trata de sostener la cuenta con vida sin colapsar.
7. El ego destruye la previsibilidad
Un negocio sano se basa en:
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Datos
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Procesos
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Métricas
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Documentación
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Flujos claros
Un negocio gobernado por el ego se basa en:
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Corazonadas
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Urgencias
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Cambios emocionales
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Decisiones impulsivas
El ego hace que el negocio dependa del estado de ánimo del dueño.
Eso es fatal para el algoritmo, para el equipo y para el cliente.
Conclusión
El ego empresario no es soberbia.
Es miedo disfrazado de control.
Miedo a delegar.
Miedo a perder control.
Miedo a que el negocio funcione sin uno.
Miedo a admitir que la estructura actual no alcanza.
El dolor real de esta fase es este:
el mayor riesgo para el negocio no es Mercado Libre, la competencia ni los clientes.
El mayor riesgo es un dueño que no quiere soltar.
Aceptar esto no es debilidad.
Es el comienzo de la profesionalización.

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